GRUPO D - EL ENTORNO DE LAS ADMINISTRACIONES PUBLICAS
INTRODUCCIÓN
La Administración pública de nuestros días es una realidad muy distinta de aquella que la identificaba con el cliché del funcionario de oficina y ventanilla, encontrándose en un proceso de transformación para dar respuesta a las necesidades que se les plantea en un nuevo entorno de relaciones con sus administrados, que adquieren un papel más activo en su nueva relación con la Administración, con mayor protagonismo, formando parte del propio "Consejo de Administración".
En consecuencia, aparece de esta forma, una nueva visión del administrado más completa y compleja, pasando de estar en la base de la pirámide de la organización de la Administración Pública, como mero receptor de las acciones de ésta, a establecer relaciones bidireccionales, formando parte de la cúpula directiva, siendo más correcto hablar en términos de ciudadano –cliente.
De esta forma, los ciudadanos demandan una administración más cercana, flexible y eficiente, que les ofrezca nuevos servicios con mayor calidad y, a su vez, las empresas requieren nuevos procesos administrativos más ágiles, que les ayuden a incrementar su competitividad.
Esto nos lleva a indagar en que medida y conque significado las tendencias que apuntan en el entorno de las administraciones públicas contemporáneas van a implicar un cambio significativo en su estructura, cambios que sin duda exigirán una mayor preparación de las personas que forman parte de su estructura y una mayor calidad de respuesta en los servicios que presta y que demandan estos ciudadanos-clientes, puesto que algo que ya nadie pone en duda, es que se está produciendo en nuestro mundo, un incremento de la cantidad y complejidad de las necesidades y riesgos sociales, motivado por una sociedad cada vez más exigente, que demanda de los poderes públicos que garanticen eficazmente la universalidad y la equidad en la satisfacción de sus necesidades.
CAPITULO I. EL ENTORNO DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
1.1 Concepto de entorno
Definimos el entorno como aquel conjunto de factores que inciden alrededor de la Administración Pública, proporcionando múltiples contextos que afectan a su organización y su desempeño.
Definir el papel de la Administración Pública con cada uno de los elementos o actores que interactúan en su entorno no es tarea fácil; al papel burocrática como modelo racional de organización, vinculado al nacimiento y consolidación del capitalismo, hay que añadir el papel de la Administración como medio de canalización del poder del Estado y de los grupos de presión; y no por ello dejar atrás el papel que juega dentro de su propia administración, a la hora de establecer fines y objetivos organizacionales, estructuras organizativas, procesos de comunicación y conflictos en las organizaciones.
Es importante también tener en cuenta el nuevo modelo administrativo que aparece en las sociedades desarrolladas como respuesta a las funciones del estado de bienestar y a las demandas y exigencias de la sociedad Civil, así como los cambios que se están produciendo en las administraciones, derivados de los procesos globalizadores en los que se encuentran las sociedades desarrolladas, entendiendo como tal el proceso de integración creciente de las economías no sólo en términos de bienes, servicios y flujos financieros, sino también de ideas, normas de información y personas. Como consecuencia de ello, destacamos como procesos interrelacionados producidos por la globalización, las transformaciones de los roles y estructuras de los Estados, la política y la gestión pública de nuestros tiempos.
Entre los cambios que se detectan en la gestión pública con motivo a este proceso globalizador, en el que ya no basta con que la Administración actúe de forma legal, objetiva, eficaz y eficientemente, cabe destacar:
-la diversificación y complejidad: la mayoría de los grandes bienes públicos de nuestros tiempos se hacen interdepartamentales o transversales. Y las fiunciones administrativas se diversifican.
-la gestión pública es cada vez más gestión del conocimiento: la construcción de relaciones de interacción de redes, es fuente y se apoya en una concepción renovada de los sistemas de información y conocimiento, así como de las competencias requeridas par la buena gestión pública
1.2 Entorno general y especifico
La actuación de la Administración Pública está íntimamente ligada al entorno político, social y económico en el que actúa. Estos factores interactúan con la Administración, en una doble dirección: no sólo determinan la actuación administrativa, sino que, en gran medida, se ven influidos por ella.
Hablamos de factores políticos, económicos y de mercado, socioeconómicos y demográficos y de los valores y normas sociales imperantes en cada momento histórico.
En relación con los factores políticos, es obvio que la Administración Pública actúa de forma muy diferente en un régimen democrático y en uno que no lo sea. La relación del súbdito con el poder público no es la misma que la que tiene el ciudadano en un sistema de derechos y libertades legalmente reconocidos. No es igual estar sometido a la autoridad de quien ejerce el poder, que someterse, ciudadano y poderes públicos, al imperio de la ley. En definitiva, el marco de derechos, deberes y libertades que configure la norma constitucional de un estado democrático determina la actuación de la Administración y su relación con el ciudadano, afectando a la legislación fiscal, laboral, mercantil, regulación del mercado financiero, etc.
Pero, incluso dentro de los regímenes democráticos, se está consolidando una mayor participación ciudadana en las decisiones públicas. Un ejemplo claro de esta nueva posición del ciudadano es el trámite de información pública en la elaboración de las normas que establecen las leyes de procedimiento o la colaboración de personas físicas y jurídicas en las actividades asistenciales y de fomento que tiene encomendadas la Administración. Los ciudadanos, además, se organizan para ejercer sus derechos de forma más eficaz: organizaciones de consumidores, ecologistas, asociaciones de defensa de intereses sectoriales... actúan frente al poder público o colaboran con él, con mejores resultados que los que pueden derivarse de la acción individual.
Los factores económicos y de mercado configuran un entorno determinante para la acción pública: la economía de mercado, la libertad de empresa, pone límites al intervencionismo del Estado. La propia Constitución y las normas fundamentales que regulan nuestra convivencia garantizan la iniciativa privada en la economía, la fomentan, y procura que el espacio de libertad que debe garantizarse a cualquier operador económico no afecte a la libertad de los demás. Por otra parte, el Estado debe promover las condiciones mínimas que garanticen el progreso social y económico de los ciudadanos, lo que limita al Estado liberal, e impide que la libertad económica sea absoluta, en defensa del bien común, en especial de los grupos más desfavorecidos. Las decisiones políticas afectan de manera fundamental al desarrollo empresarial.
Respecto a los factores socioeconómicos y demográficos, se aprecia aquí, de forma especial, esa doble dirección de influencia entre situación socioeconómica y actuación de la Administración Pública. En temas de asistencia social, no es lo mismo para la Administración, para el diseño de su actividad, contar con un grupo importante de población envejecida o tener un índice de natalidad más o menos alto. Pero, as su vez, ambos factores quedarán muy directamente afectados por la acción pública: las ayudas a las personas ancianas o las medidas de promoción de la natalidad o de conciliación de la vida laboral y familiar, derivada de la incorporación laboral de la mujer, que ha supuesto, por ejemplo, un importante incremento de nuevos servicios, como las guarderías.
Los factores socioeconómicos son absolutamente esenciales, también, para definir la actuación administrativa: la renta media de los ciudadanos, el porcentaje de población que no puede cubrir, por sus propios medios, sus necesidades mínimas de subsistencia. La actividad asistencial y de fomento quedan determinadas por estos factores. Contando, además, en países como España, con el peso cada vez mayor de la población inmigrante, que afecta a todas las políticas públicas. En este aspecto, es muy importante que la Administración aprenda a operar con culturas diferentes y manejar la diversidad es uno de sus grandes retos.
Finalmente, en cuanto a los valores y normas sociales, es indudable que el entorno sociocultural tiene grandes repercusiones sobre las necesidades y las exigencias de la sociedad. Un ejemplo claro de su influencia en la Administración Pública es la importancia cada vez mayor que tiene la protección del medio ambiente, o las políticas públicas de igualdad y no-discriminación, que obliga a la Administración a atender en lo posible estas nuevas exigencias sociales. El medio ambiente ha adquirido una importancia creciente, no sólo por la acción de los grupos ecologistas, sino también por la mayor conciencia social de los graves perjuicios que causan algunos productos y procesos industriales. Esto ha obligado a la Administración a desarrollar legislación específica en materia medioambiental.
No hay que olvidar tampoco el continuo proceso de innovación tecnológica al que se ven sometidas las Administraciones, y en general toda la sociedad, y que está íntimamente relacionado con la mejora de la calidad de los servicios públicos. Y, por otra parte, la internacionalización de las costumbres, las normas, el lenguaje, los valores y creencias, las actitudes, etc. configura una nueva realidad global que debe tenerse en cuenta, para satisfacer más adecuadamente las demandas de los ciudadanos.
1.3. Actores: Definición y relación
En la actualidad, la gobernanza de los Estados se encuentra sometida a diversos desafíos de origen externo e interno. En cuanto a los primeros, de tan nombrado, ya no es necesario recordar el fenómeno de la globalización económica. En la gobernanza global no consiste en crear un gobierno mundial ni en fortalecer mucho más las instituciones internacionales existencias. Consiste en fortalecer la coherencia, la eficacia y la legitimidad de las existentes sólo imaginando otras nuevas cuando sea necesario. Esta gobernanza global ha de basarse en el imperio de la Ley y en un multilateralismo institucionado. Los estados van a seguir siendo actores clave pero ya no exclusivos.
La gobernanza global es gobernanza multinivel que implica todos los niveles de autoridad, debidamente reformados, a lo largo del eje local-global, a los Estados y los poderes locales y supranacionales.
Los actores sociales, políticos y económicos interrelacionan entre sí para tomar decisiones de autoridad y resolver sus conflictos conforme a un sistema de reglas y de procedimientos formales o informales -que pueden registrar diversos niveles de institucionalización- dentro del cual formulan sus expectativas y estrategias.
El actor estratégico -sea individuo o grupo- es aquel que cuenta con recursos de poder suficientes para impedir o perturbar el funcionamiento de las reglas o procedimientos de toma de decisiones y de solución de conflictos colectivos. En líneas generales, entre esos actores estratégicos se encuentran los partidos políticos, los medios de comunicación, las asociaciones empresariales, los gremios profesionales, los sindicatos, las instituciones religiosas, las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos populares.
Aunque puedan carecer de una adecuada representación en las instituciones del Estado, cada uno de estos actores estratégicos dispone por sí mismo de un poder con capacidad para movilizar determinados grupos de la sociedad o para afectar el desarrollo de la economía creando, de este modo, situaciones turbulentas o de inestabilidad, en algunos casos, o promoviendo consensos constructivos virtuosos que posibilitan nuevas oportunidades para un mayor conjunto de la ciudadanía, en otros.
Es precisamente en esta relación con la ciudadanía donde surgen otros actores que interactúan en el entorno de la Administración. Las Administraciones Públicas están de una u otra manera relacionada con sus proveedores, los ciudadanos – clientes, la comunidad empresarial, y los recursos humanos, entre los cuales se intercambian ideas, recursos y responsabilidades.
Con respecto a los proveedores incluiremos a todos los suministradores de todos los tipos de recursos necesarios: recursos materiales, recursos financieros, recursos humanos, etc. con una fuerte influencia sobre la calidad y eficiencia la Administración. A veces los proveedores pueden suponer una amenaza, sobre todo cuando se encuentran en una posición de fuerza. Estas situaciones pueden aparecer cuando los proveedores son escasos.
En cuanto al cliente, se presenta frente al sector público con cuatro dimensiones integradas en un sujeto unitario: El Ciudadano. Estas 4 dimensiones son:
-usuario de los servicios públicos
-contribuyente obligado normativa y coercitivamente al pago de impuestos
-súbito sujeto al cumplimiento de las leyes y normas que regulan el funcionamiento social
-elector y como tal asignador al ejercicio del poder público.
A su vez en esta doble relación, La Administración, en su relación con el ciudadano-cliente, debe:
-funcionar como una empresa de servicios
-tratar al ciudadano como cualquier empresa trata a su cliente
-modificar sus estrategias y modelos de gestión con la incorporación entre otras cosa, del márqueting de servicios como instrumento clave de gestión estratégica y operativa
De esta forma, cada cliente es único y como tal tendrá exigencias diferentes y la Administración tendra que adaptarse a las necesidades de los clientes.
En cuanto la relación de La Administración con el mundo empresarial, se asemeja complejo, en un mundo tan globalizado como el actual se necesita que la Administración sea capaz de dar respuesta a los nuevos retos que se avecinan. En los años 90 Osborne y Gaebler afirmaron que "lo importante es llevar el timón, no remar", que sintetizaba de alguna manera la orientación que deben de presentar los sistemas públicos.
El poder político afecta a todas las esferas y en relación con la actividad empresarial, realizando dos acciones fundamentales: impulsar o limitar. Los factores internacionales afectan de manera importante a la organización de la propia Administración (costumbres y normas, lenguaje, valores y creencias actitudes, etc.). La internacionalización de la economía está permitiendo a las empresas traspasar las fronteras nacionales, lo que pone a prueba la capacidad de adaptación de la propia Administración.
Como reflexión:
Todos estos actores están llamados a fortalecerse en sus valores especificicos.
Exigen de las Administraciones definir unas reglas de juego que contribuyan a la calidad de vida, el bienestar social y el ejercicio de derecho de todas las personas. Para ello habrán de aplicarse a la realización activa y participativa de importantes funciones como la planificación, la legislación, la financiación o la evaluación, aportando claridad en la relación con los diferentes actores, máxime teniendo en cuenta que en opinión de alguno de éstos, se ha producido una desnaturalización que ha podido tomar la forma de burocratización, clientelismo o mercantilización.
En las Administraciones Públicas nos encontramos ante un complejo entramado en el que conviven e interactúan, personas con responsabilidad política y personas con responsabilidad técnica, que a veces dan lugar a procesos de deterioro de la imagen que se tiene de la propia Administración.
CAPITULO II. PREVISIONES DE FUTURO.
El entorno futuro de la administración pública.
En un futuro próximo, él entrono de la administración pública se modificará, non en tanto a que cambien los diferentes actores que configuran ese entorno, sino en cuanto al cambio de las relaciones o de los modos de relacionarse con ella.
Los cuatro puntos más importantes de este cambio de entorno van a ser:
La relación con los medios de comunicación:
Cada vez más, la administración va a dejar de ser un mero emisor de mensajes formales que divulgan su actividad en tanto en cuanto quiere garantizar el conocimiento público de determinados derechos u obligaciones de los ciudadanos (el medio de comunicación como vehículo de los mensajes), para convertirse en el protagonista de la información, otorgando al medio de comunicación una función, cuando menos de fedatario público o memoria histórica de fácil acceso, e incluso de fiscalizador de la actividad de la administración, papel en el que los medios de comunicación llegan a tener mayor credibilidad que la de los órganos encargados de dicha actividad de control (tribunales de cuentas, parlamentos, defensor del pueblo, etc.).
Desde este punto de vista, la administración necesitará definir nuevos esquemas de relación que incluyan la transparencia no solo de tramitación, sino también informativa, que refuerce el papel divulgador de los medios, evitando al mismo tiempo polémicas no deseadas, respetando al mismo tiempo la libertad de opinión.
Participación pública:
Los mecanismos de participación pública están pasando de limitarse a los procedimientos de audiencia o información reflejados en la normativa, a mecanismos más dinámicos, relacionados con el punto anterior, donde ya una opinión pública estructurada mediante diferentes sistemas asociativos (comunidades de vecinos, asociaciones que representan a sujetos de derecho) hacen que se cree una suerte de "nueva persona", no sujeto de la actividad administrativa, sino creador o partícipe de realidades no consideradas en su momento por la administración en su regulación y que demandan una atención específica. Aparece la "persona opinadota", que no guarda su opinión para su fuero interno, sino que la manifiesta, de forma organizada, amplificada por los medios de comunicación y que demanda un canal de relación con la administración que no puede tener la forma del procedimiento administrativo clásico.
Una nueva realidad social:
La realidad social cambia con los tiempos. Existen nuevas formas de organización social que requieren de una adaptación de las estructuras. Hoy en día se dan situaciones que, cuando se intentan abordar desde los canales clásicos de la administración chirrían hasta nivel próximo al absurdo (la deportación de inmigrantes sudamericanos ilegales para que, una vez en su país, puedan volver de forma "legal") o a la discusión bizantina (matrimonio homosexual frente a "unión legal" o cualquier otra denominación)
Sin llegar a ejemplos tan polémicos, muchas de las estructuras de relación que la administración tiene definidas, no incluyen posibilidades de relación adecuadas para los ciudadanos que requieren de sus servicios. Los horarios de atención al público, la preeminencia de la forma escrita en las relaciones, los sistemas de identificación del ciudadano, los problemas de accesibilidad a discapacitados, los horarios de colegios, guarderías, etc. (véase la contestación ciudadana a la suspensión de la actividad académica en prevención de los daños por huracán Gordon). Estos problemas no son únicamente competencia de un órgano determinado de la administración educación, asuntos sociales, etc.) sino que serán los principios informadores de una nueva forma de relación entre todos los organismos de la administración y todos los ciudadanos. La circunstancia personal de un ciudadano no puede privarle del derecho a ser adecuadamente atendido (en el sentido más amplio) por la administración.
Globalización:
Las nuevas tecnologías implican globalización. El sujeto de derecho puede estar en cualquier parte del mundo (civilizado) y acceder a la administración. La magnitud de determinados problemas hace que una sola administración territorial no sea suficiente para dar cuenta de ellos, incluso sino por la magnitud, sí por sus ramificaciones. Las administraciones de diferentes territorios soberanos van a tener que armonizar sus procedimientos para garantizar una cierta "correspondencia" basada en términos de garantías a los administrados. Los derechos particulares, territoriales, (forales en un sentido amplio) requieren una respuesta similar ligada, no al lugar en el que el ciudadano se encuentre, sino a su catálogo de derechos en cuanto s su ciudadanía específica. Una suerte de doctrina Monroe universal y generalizada. Las administraciones deberán definir los canales de relación que permitan llevar a cabo este objetivo.
CAPITULO III. CONCLUSIONES GENERALES
Las Administraciones se desenvuelven en un escenario que se transforma y redimensiona con rapidez, lo que obliga a la Administración a mantener posturas muy abiertas y flexibles en lo que tiene que ver con su tamaño, su composición y sus conexiones en procesos de evolución y maduración en los que hay que evaluar constantemente las propias fortalezas y debilidades y las oportunidades y amenazas que se perciben en el entorno.
Se deben de potenciar nuevas formas de participación, empezando por reforzar, articular y mejorar la participación de los distintos actores en nuevos espacios y mecanismos, como por ejemplo la construcción de redes. Las Administraciones deben de colaborar y aliarse en mayor medida con un abanico cada vez más amplio de agentes o instancias, alcanzando tanto el espacio local como el internacional.
Se reclama por parte de los diversos actores definir las reglas del juego específicas, buenas prácticas, claridad y seguridad, desterrando situaciones y practicas indeseables.
Debemos de eliminar obstáculos y aportar estabilidad a las relaciones entre los diversos actores, apostando por la participación para que nuestra sociedad sea cada vez más activa y solidaria.
Las personas son las que aportan el trabajo, energía, conocimiento, habilidades y experiencia. Las Administraciones se mueven en un entorno cada vez más inestable, donde se producen cambios muy frecuentes sin previo aviso. La Administración debe de buscar la forma de maximizar las aportaciones de sus miembros, ya que, de no ser así, estaría desperdiciando recursos disponibles.
BIBLIOGRAFÍA
BOSOWSKY, Guillermo (2006). "La investigación de públicos y el cambio cultural en marketing como motor de la innovación", en CARBALLO, Roberto. Innovación y Gestión del Conocimiento, Madrid. Díaz de Santos: CAP. IV: Herramientas y Sistemas para la Innovación, pp. 271-285.
BELTRÁN, Miguel (1991). "La realidad social", Madrid. Tecnos: CAP.6, pp 163 – 178
PRATS, Joan (2005). "De la Burocracia al Management, del Management a la Gobernanza. Las transformaciones de las Administraciones Públicas de nuestro tiempo", Madrid. INAP: CAP. I, pp. 17 – 53.
28 noviembre 2006
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